jueves, 30 de octubre de 2008
El trabajo
Ahora la tenía en frente por segunda vez y notaba cómo se le descosía la boca del estómago. No quería matarla. Le gustaba mucho y eso que no había cruzado palabra alguna con ella, pero el pelo moreno, los ojos verdosos y la sonrisa que tenía lo cautivaban por completo. Era, además, una mujer elegante y decidida, o al menos, eso le parecía.
Podía no asesinarla, al fin y al cabo, hacía años que era su propio jefe, aceptaba los encargos que quería y rechazaba los que no le gustaban. Todavía no acababa de entender por qué había aceptado éste. Por el dinero, suponía y, también creía recordar que cuando vio la foto de ella nada le hizo pensar en que sería más complicado que en anteriores ocasiones, ¿o sí lo pensó? A estas alturas de la película ya daba igual, estaba allí e iba a terminar lo que había empezado. Además, si ahora abandonaba iba a ser un golpe para su reputación y podía empezar a tener problemas para seguir trabajando.
Por mucho que le enseñara aquella preciosa sonrisa podía ver en sus ojos el terror que la poseía. "Ten cuidado, es inteligente, o al menos lo parece", se decía para sí. "¡Joder, es preciosa! y me la tengo que ventilar", pensaba, "¿y si paso esta vez?" A la vez que la duda asaltaba su cerebro se iba acercando lentamente a la cama donde estaba incorporándose su víctima. El dormitorio era enorme, como toda aquella casa. De hecho le costó un par de minutos llegar desde la entrada hasta él. Siempre tuvo, de todas formas, problemas para orientarse correctamente.
Todo en aquella habitación era blanco o negro, todo perfectamente combinado. Vestía un pijama de seda blanco, seda o algo parecido, porque tenía pinta de ser muy suave. Tampoco es que él entendiese demasiado de tejidos. Las sábanas también eran del mismo color que el pijama, sin embargo la cama en sí era negra. Se trataba de una cama de estilo japonés. Detrás de la misma, pegadas a la pared, colgaban dos láminas con letras japonesas en negro que ocupaban casi todo el alto de la misma. No se fijó en más detalles.
"Coge todo lo que quieras, no voy a oponer resistencia a que robes", dijo Victoria. "¡Qué voz tan bella!", pensó él. -"No vengo a robar, vengo a..., bueno..., estoy aquí por ti, no por los objetos".
- "¿Por mí?, ¿me vas a secuestrar?"
- "No, me envían a matarte..."
- "Aghh", gritó, o al menos era su intención porque lo que salió de su garganta fue una especie de susurro ahogado. El semblante le cambió al instante, se quedó pálida y descompuesta. Aun así seguía estando estupenda.
- "¿Sorprendida?". ¿Qué coño hacía hablando con su víctima? La primera regla de su profesión era no hables a quien te vayas a cargar o se complicará.
- "Sí, claro. No entiendo nada. ¿Quién quiere matarme? Si no soy nadie ni he hecho nada para merecerlo.", argumentó nerviosa y sofocada.
- "Pues alguien debe de pensar lo contrario. La vida es una caja de sorpresas. La verdad es que no tengo idea de qué tiene que ver contigo quien me ha contratado, ni mucho menos el motivo. Cuando acepto un encargo procuro tener la menor información posible de ese tipo para evitar trabas emocionales. Deberíamos dejar la cháchara, voy a hacerlo de todos modos".
Vio cómo se humedecía el pantalón que la cubría. Era tanta su experiencia que hasta podía oler el miedo, porque, sí, el miedo tiene olor. En ese momento impregnaba toda la habitación. Se le encogió el estómago. Ella volvió a padilecer. Levantó el brazo, apuntó, le gustaba acertar en medio de la frente, rápido, indoloro, seguro. ¡Chuk, chuk! Dos tiros y una morena menos. La almohada blanca se teñía lentamente de rojo oscuro. Al final no resultó tan complicado. Tocó el silenciador, le gustaba el calor que desprendía. En la calle hacía frío, en su estómago también, porque allí era donde Silvestre almacenaba los sentimientos.
miércoles, 29 de octubre de 2008
Cosas que disfruto de verdad
2. Que la música me haga suyo a las 5 de la mañana, por ejemplo.
3. Desconcertar al personal.
4. Hacer girar la ruleta, aunque agote.
5. No saber por dónde voy a salir mañana.
6. Un clásico de foot-ball.
7. Una buena película a solas en una sala.
8. La madrugada envuelta por mis pensamientos.
9. Santa María de la Feira, aunque me rompa el alma es tan positiva...
Entrañas
Sé que mi lado oscuro es muy fuerte, últimamente aflora como nunca y se resiste a ser domeñado. ¿Ha llegado el momento de cederle el control? Si llega ese caso, que Dios, si existe, os pille confesados porque no habrá piedad...
martes, 28 de octubre de 2008
Burn after reading
Por norma general me gusta el cine que hacen estos tipos: ácido, fresco, esperpéntico, muy visual, bien estructurado, aunque he de reconocer que últimamente habían bajado el nivel de sus productos, hasta que estrenaron No country for old men, donde volvieron a retomar el camino correcto. Sus anteriores películas muestran gran autocomplacencia, alarmante falta de originalidad y demasiado ahínco en aumentar el número de espectadores a costa de la calidad de sus cintas.
La decadencia en su cine arranca en O Brother! y tiene su colofón en el remake de Ladykillers, conocida en castellano como El quinteto de la muerte. Hacía tiempo que no veía película más horrorosa, previsible y falta de gracia. Destrozaron vilmente una gran película teniendo talento de sobra para haber hecho otra cosa.
Afortunadamente, como señalé, volvieron a su senda con No country for old men y ahora certifican dicho retorno con Burn after reading. No es una gran película, de hecho desde mi punto de vista, hay algunos detalles que quedan poco claros y que si se piensan mucho ponen en entredicho el flujo de los acontecimientos pero, entiendo que el resto del conjunto compensa esos pequeños errores (en el supuesto de que no sean buscados a propósito).
Vuelven al humor negro, lugar donde se mueven como pocos, a la suma de acontecimientos casuales que van dando pie al desarrollo del guión, a presentarnos personajes comunes con cierto toque estrafalario tan habitual en su cine y que al final son el motor de sus historias. Pero, además, en este caso los mezclan con los grandes intereses de la CIA y ello hace que brote una comicidad magnífica, muy oscura y harto reconfortante.
Estupendo John Malkovich aunque todos hablen de Brad Pitt. Frances MacDormand, extraordinaria y, nunca me gusta George Clooney en las películas de los Coen, quizá, porque está fuera de sus papeles habituales y eso hace que me despiste y no me lo crea.
En todo caso, película recomendable.
Que la disfrutéis.
miércoles, 22 de octubre de 2008
En casa
Acabo de regresar de un bonito viaje por tierras centroeuropeas que me ha tenido por allí dos semanas. Casi todo el tiempo he estado en Suiza pero también tuve oportunidad de visitar Innsbruck y Salzburgo (y Feldkirch también, que se me olvidaba) en Austria y adentrarme unas horas en la Italia donde se habla alemán, el Tirol Sur. ¡Ah! y Lichtenstein, que es un sitio muy pequeño donde si no frenas al entrar te sales enseguida por el otro lado.
Como soy una víctima de la situación de crisis económica y me he quedado sin curro voy a tener bastante tiempo para ir añadiendo alguna cosita con más frecuencia que anteriormente.
Por hoy vale porque no estoy muy animado para seguir escribiendo. Sólo dos cositas. Mal el Madrid ayer contra la Juve. A ver el Pateti qué hace esta noche contra los gloriosos Reds.
When you walk through a storm hold your head up high...
¡¡Liverpool, Liverpool!!
miércoles, 1 de octubre de 2008
De vuelta
¿Me he vuelto más enigmático de lo habitual? También más vulnerable.
Y la ruleta sigue girando. No tengo idea del próximo número donde caerá la bolita pero ahora necesito un poco de calma, de paz. La necesito para los próximos vaivenes, los que seguro que vendrán. Por una parte no los quiero, hace que me deje el alma a jirones por las esquinas pero por otra hacen que me sienta vivo. Es tan agotador...
¡Ah!, que no se me olvide lo mejor: ¡¡Volvemos a ser primeros tras ocho años!! ¡¡Que se acabe la liga ya!! ¡¡Hala Unión!!
miércoles, 30 de julio de 2008
29 de junio de 2008
Veinticuatro años esperando que algo suceda y cuando ocurre me quedo frío, no lo disfruto como debiera, como pensaba que lo iba a hacer. Soy un tipo curioso, peculiar, lo tengo claro, me gusto así aunque es duro ser yo.
Semanas antes le comentaba a una chavalita muy Lollipop, preciosa por cierto, que si España ganaba la Eurocopa que vamos, que poco menos ya me podía morir, que iba a ser un goce espectacular. De hecho, si me hubiesen dicho que íbamos a ganar en ese momento, me muero allí mismo, en el Huevi...
Creo que tiene que ver con cierta tendencia personal a llevar la contraria a la masa, sobre todo cuando la cuestión la considero muy mía y veo que un montón de personal se apunta al carro. No sé, no le voy a dar muchas más vueltas al asunto. Sólo yo, bueno y unos cuantos más, sabemos lo que significó durante casi dos décadas y media el gol de Platini a Arconada.
Aquel fue el punto de partida de esta travesía perra que empezaba a parecer eterna y que finalizó hace poco más de un mes. Una generación entera de españoles estamos marcados por aquel gol que señaló, entonces no lo sabíamos, el principio de este calvario, de un montón de renovadas ilusiones cada dos años que terminaban destrozadas campeonato tras campeonato. Y lo que era peor, cada vez menos ilusiones, los últimos años muy pocas. Ocurre cuando te lanzas a tumba abierta tantas veces y tantas te abres la crisma, pues que al final te pones casco, y, claro, no te lanzas de igual modo porque ya llevas unas cuantas hostias. ¡Joder!, y cuando menos te lo esperas salta la liebre y tú ahí a la defensiva, con el casco y un escudo, por si acaso. Y te gustaría que esto hubiese sido hace diez años, cuando no tenías tantas heridas, cuando te entregabas a tope, cuando creías de verdad.
Parc des Princes, Michel, Luis Miguel y el inicio del viaje. Desde hace unos cuantos años pienso que se lo había metido adrede, o lo pensaba, me hizo dudar el reportaje que le hicieron en Informe Robinson, casi se le saltan las lágrimas cuando veía el famoso gol, no lo había hecho antes. Por cierto, en las semifinales de aquella Euro hizo unos paradones increíbles, especialmente dos en el último segundo de la prórroga que parecían imparables.
Aquello sólo fue el principio, después vino el penalty de Eloy; lo de la Euro'88 que ya de antemano se sabía que no íbamos a hacer nada, o sea, que ahí nos ahorramos el sufrimiento, bueno, yo no, uno era joven y tenía más fe que Job; Dragan lanzando y Míchel mirando cómo entraba el balón en Italia, aquí todavía no éramos conscientes ni de lejos de que todo había empezado seis años antes ni, claro, creíamos en el maleficio de los cuartos; a la Euro del 92 Papin nos había cerrado el camino en Sevilla y tuvimos que ver cómo hasta los daneses veían a su selección ganar un título sin haber preparado el campeonato, y pensábamos, si Dinamarca ha sido capaz de conseguirlo con este equipillo y de este modo, nosotros también podremos.
Creo que el 94 significó un palo importante para todos y ahí se empezó a hacer patente la idea de que iba a ser muy difícil no ya ganar, sino llegar a una semifinal o final. No sé si entonces miramos al Parc des Princes viendo algo más de lo que allí ocurrió pero algunos seguro que torcían el cuello para hacerlo de reojo. 9 de julio, Foxboro Stadium, Boston, España es mucho mejor que Italia, pero ellos tienen al genio, a Roberto Baggio. No voy a comentar nada más de lo que allí ocurrió. Todavía hoy duele. En el bar de Miguelín se vieron las mayores caras de tontos de la Historia. Otra vez en cuartos, como en México, el mito se va fraguando. Me hubiese gustado que el triunfo hubiese sido con Javi, ¡joder! me gustaba aquella selección y aquel estilo.
22 de junio de 1996, Wembley, la catedral del foot-ball inglés y por ende del mundial, nos comemos a los anfitriones con patatas, Manjarín, penalties, Hierro, Nadal. Otra hostia. Lo que más jode es que juegues de puta madre y te vengas para casa, porque si eres un desastre pues te fastidia pero tiene explicación, pero lo de Boston y esto... El mito de cuartos es un hecho.
Francia '98. Una de las mejores selecciones que jamás he visto. Llegamos con una racha que hacía que no perdíamo un partido desde meses antes. Partido inaugural de Saint-Denis y palmamos, mal augurio pero cargo a tope el carro de la ilusión, Saint-Galle comiendo y 3-2 contra Nigeria, luego la defensa de Paraguay. La goleada a Bulgaria para nada. Al menos callamos a Hristo.
Han pasado catorce años desde París, es posible que aquí o quizás en Wembley fuese cuando tomamos algo de conciencia de que el famoso gol de Platini significaba bastante más de lo que habíamos visto en el 84.
En 2000 Raúl falla un penalty contra Barthez a punto de acabar el partido. A casa en cuartos. Lo de Corea fue lo de Corea, pero poca gente se acuerda de Joaquín tanto como de Eloy, es curioso, quizá porque con se le echó la culpa al árbitro. Si no eres capaz de ganarle a Corea aun con el árbitro en contra y en su casa, igual es que no merecíamos pasar...
Portugal un desastre, se veía venir que no íbamos a hacer mucho, las desilusiones ya van siendo más tenues, estamos acostumbrados a perder. De Alemania no esperaba mucho más pero creo que la derrota contra Francia fue determinante para haber ganado la Euro.
Uno de los magnificos reportajes que suele realizar Canal + tenía como protagonista a Alain Giresse, el francés bajito que jugaba con Platini y Tigana en el medio campo que nos ganó en el 84, y decía que la famosa derrota del 82 en semifinales contra Alemania tras ir ganando 3-1 les había servido, sin duda alguna, para madurar y aprender qué debían hacer para ganar la Euro dos años después. Esa derrota les hizo ver que además de jugar bien como lo hacían era necesaria cierta actitud mental de la que carecían en aquellos momentos. Lo aprendieron bien y en su casa, barrieron dos años después.
Pienso, aunque ninguno de ellos lo haya dicho, que la derrota de España contra Francia en Hannover y el modo en que se produjo (parecía en todo momento que jugaban hombres contra niños) sirvió para que estos jugadores cambiasen la mentalidad a la hora de afrontar este tipo de partidos al estilo de lo que narraba Giresse.
Ese partido contra Francia lo vi en el mismo lugar que los cuartos de esta Euro contra Italia y la final. Todavía me recuerdo junto a Javierín en el pasillo de cáCarras diciéndonos que siempre lo mismo y diciéndome que siempre lo veíamos juntos. ¡Joder, Javierín, pues esta vez lo vimos juntos y no fue igual!
¡Y de qué modo hemos ganado! Tocando tranquilamente hasta tres cuartos y allí metiendo quinta. ¡Qué superioridad en defensa y ataque en semifinales y la final! ¡Qué gozada! Bueno, yo no tanta por lo que he escrito al principio, qué le vamos a hacer.
Iker Casillas, Sergio Ramos, Carles Puyol, Carlos Marchena, Joan Capdevila, Marcos Senna, Andrés Iniesta, Xavi Hernández, David Jiménez Silva, Cesc Fábregas, Fernando Torres, David Villa, Dani Güiza, Santi Cazorla, Pepe Reina, Álvaro Arbeloa, Juanito Gutiérrez, Raúl Albiol, Fernando Navarro, Xabi Alonso, Rubén de la Red, Sergio García, Andrés Palop.
Gracias, Zapatones.
domingo, 22 de junio de 2008
Horas antes...
Lo más destacado:
1. Siempre hay que contar con Alemania.
2. Cristiano Ronaldo es un "matao".
3. La fe turca mueva algo más que montañas.
4. Vuelve el 10 total, que defiende, ataca, mueve el equipo, etc., Luka Modric.
5. Si Cristiano es la leche, ¿dónde ponemos a Arshavin?
6. Rusia se merendó a Holanda táctica y físicamente. Van Basten tiene pinta de ser un entrenador que cuando se le viene el partido en contra no tiene soluciones.
7. Croacia, aunque eliminada, es de las selecciones que más me ha gustado.
8. Domenech además de ser un poquito gilipollas es un entrenador reservón. Salió a empatar con Rumania en el primer partido y lo pagó. Si tienes jugadores de calidad debes salir a jugar y ganar.
9. Se está viendo buen foot-ball en líneas generales.
10. ¿También hay que contar con Italia siempre o será esta vez la buena?
La respuesta la última pregunta, esta noche; no sé a qué hora, pero esta noche. Es que yo, al igual que unas cuantas personas que conozco, pienso que vamos a ir a los penales, y eso no es buena señal...
Si no pasamos, al menos que no sea como contra Francia en el Mundial, que nos merendaron y no pudimos ni jugar.
¡¡España!!
domingo, 8 de junio de 2008
¡Ya llegó!
Y mañana a ver a Croacia (cómo funciona su defensa, a Kranjcar que me encanta y, sobre todo, al "desconocido" Luka Modric) porque el resto me da que no va a tener mucha historia salvo que a Krzynowek le dé por liársela a los alemanes.
miércoles, 7 de mayo de 2008
¡Hala Unión!
Con el ¡Hala Unión! los paletos mesetarios de Salamanca llevamos animando a nuestro equipo durante años. No voy a decir que dicha voz tenga tantos años como nuestro querido club que va ni más ni menos que por los ochenta y cinco pero yo lo llevo escuchando desde que tengo uso de razón.
Cuando oigo ese grito se me pone el vello de punta. Sé que es un tópico pero es así, tal cual. Me viene todo el sentimiento a la garganta. Es la voz de guerra de una ciudad, de un pueblo, probablemente también de un modo de ser. Un modo de ser que no siempre comparto, arisco, seco, que sólo anima cuando va ganando, pero también noble, leal, auténtico. Es mi grito de guerra.
Recuerdo perfectamente la primera vez que fui a ver un partido oficial al Helmántico. Ahora mismo no sé si también era la primera vez que lo pisaba, creo que ya había estado antes en algún partido de pretemporada. Debía de ser la temporada 82-83 o la 83-84. Mi tía me había regalado un abono y su marido me llevaba a los partidos. Aquel partido era contra el Español, era de noche, recuerdo que llegamos con el partido ya empezado. El fondo estaba lleno. A un chavalín de diez u once años aquello le pareció la leche. La gente gritaba animando, por supuesto mucho ¡Hala Unión!, todos aplaudían acompañando los gritos. Mucho puro, pocas mujeres, todos de pie, la luz intensa de los focos y... diez tíos en el césped con camiseta blanca y pantalón negro y, un portero, qué digo un portero, un mito: Jorge D'Alessandro.
Aquel partido creo que terminó con empate a uno y aquella temporada descendimos a Segunda. Mi madre no quiso prorrogarme el abono y bueno, con aquella edad tenía entretenimientos de sobra. No lo voy a negar yo era del Madrid antes que de la Unión, pero aquellos partidos supongo que sirvieron para encender o avivar un poco más el sentimiento unionista dentro de mí.
Esa misma temporada visitó el Helmántico el Barça de Schuster y Maradona, recuerdo verlos durante el calentamiento. No tengo muchos recuerdos del partido, bueno sí, la melena rubia del alemán y los rizos de Diego. Todo el mundo estaba pendiente de los dos astros. También andaban por allí Marcos Alonso y el Lobo Carrasco, ¡qué pedazo de jugador!
También recuerdo que no fui a ver al Madrid porque preferí quedarme en casa viendo un episodio del Sheriff Lobo, cada vez que lo recuerdo me doy de cabezazos contra la pared. El Madrid de Juanito, Santillana, Stielike... ¡Qué tarugo!
De la Unión recuerdo a Herrera, Corchado, Pepe, Enrique, Ángel. Pepe era un brutote que lo único que hacía era correr y pegarle fuerte al balón. Todavía recuerdo una vez que a veinte metros de la portería, de sus pies salió un obús que impactó en la cara de una mujer que estaba en el mismo fondo que yo. La dejó inconsciente.
Aunque ya antes de esa primera temporada como socio seguía los resultados de la Unión, empecé a hacerlo con más intensidad.
Pasaron unos años. Tenía quince o dieciséis. Con la adolescencia todo se magnifica, o no, pero se vive más intensamente. Mientras el Madrid ganaba ligas y alguna copa que otra la Unión deambulaba por Segunda B. En ésas que conocí a gente que eran socios y allá que me apunté también. Estábamos en Segunda B. Íbamos al Fondo Norte con un montón de banderas y nos dejábamos la garganta animando y las piernas saltando. Llegamos a confeccionar una bandera de 5x3 o 7x4 que desplegábamos a la salida del equipo al campo y cuando marcábamos. Me lo pasaba genial. Con Charli, Pablito, Gonzalo, Joaquín, los gemelos, Ubaldo... ¡Grandes momentos! Mi madre me hizo una bufanda con franjas blancas y negras que en el invierno mesetario se agradecía.
Cada partido una vivencia, una ilusión., también tristezas. No sé si fue aquella primera temporada o la siguiente, llegamos a la última jornada en el Helmántico con la posibilidad clara de subir a Segunda A. Lo teníamos todo a favor, con un empate subíamos tras varias temporadas en Segunda B. Subían los cuatro primeros. El problema es que el rival era el "archienemigo" Burgos y eran los otros que optaban a la plaza de ascenso. Tenían buen equipo y al tontolaba de Portugal (actual Secretario Técnico del Real Madrid) y mira que era tontolaba y provocador. Nosotros teníamos a Lozano en la portería, a Teo Abajo manejando el cotarro y a Biota arriba.
Empezaron marcando ellos. Nosotros jugamos atenazados todo el partido por la responsabilidad de jugar en casa pero conseguimos empatar con gol de Biota en una jugada un poco embarullada. Se acercaba el final del partido y el resultado, como he dicho antes, nos valía. Achuchaban los burgaleses pero llegaba el minuto 45. Fue ahí cuando Abajo cedió un saque de esquina. ¡Noooooooooooooo!, grité, lo vi claro, nos la van a enchufar. Era en el fondo contrario al que nos encontrábamos, sacaron, uno de ellos remató de cabeza, vi a Lozano volar y... ¡a tomar por culo!, gol y todos los seguidores del Burgos gritando. El resto del Helmántico muerto. El árbitro pita el final. Primer gran chasco de mi vida. Me quedé petrificado. No bromeo, tardé días en recuperarme. Mis padres me decían que no había que tomárselo tan a pecho, que no fuese tonto, que no era tan importante. Algunos de mis colegas estaban igual que yo, alguno incluso peor.
Recuerdo ir a clase verdaderamente jodido. El lunes, obviamente, fue el peor día. No me apetecía ni hablar y veía una y otra vez a nuestro portero volar y el balón entrando en la portería. Al final de la semana creo que ya lo había superado pero la herida tardó tiempo en cicatrizar. Creo que sólo lo he pasado tan mal otra vez en mi vida y fue por un tema amoroso.
Pero hay una cosa que por entonces no sabía y que, bueno, en realidad no hace mucho que aprendí, y es que todo pasa, lo bueno y lo malo, y que cuando toca lo malo, pues se aguanta y termina pasando. La siguiente temporada empezó con aires renovados, fichamos a Balbino que era un central impresionante que venía del Atlético de Madrid, ni más ni menos, estaba Echevarría que era un tipo duro y técnico que igual jugaba de lateral o de interior izquierdo y era el justiciero del grupo, por supuesto Balta, también Paco y Melo, cómo se reía la gente con él (aunque a él no le gustara) y regresó el entrenador talismán que ya nos había subido de Tercera a Primera en dos temporadas consecutivas, José Luis García Traid. Había mucha ilusión esa temporada, pero había un problema. Habían reestructurado la categoría, eran cuatro grupos pero sólo subía el primero de cada grupo. El reto era complicado pero el equipo se había hecho para eso.
Si el año anterior había sido la gran decepción, éste fue mi primer gran alegríón. La temporada fue memorable. Siempre el mismo devenir de los partidos, marcábamos un gol, nos echábamos atrás y matábamos a la contra. Con el 1-0, 2-0 o 2-1 solventamos la mayoría de los partidos. Y fuera de casa 0-1 o empate. Varias jornadas antes de llegar al final teníamos la ocasión de sentenciar y subir. Podía vivir mi primer ascenso en vivo. Nos visitaba el Alcalá, creo recordar que vestían de azul. El partido controlado y los últimos minutos García Traid ordenó a los jugadores mantener el balón sin arriesgar. El balón iba de uno a otro de los nuestros. Los del Alcalá tampoco ponían mucho empeño en quitárnoslo, debía de ser que el resultado no les iba mal. Y ocurrió algo que estuve muchos años sin comprender, el Helmántico casi en pleno comenzó a pitar al propio equipo porque no atacábamos. No lo entendía, lo fundamental era ascender y con el empate nos bastaba. Así somos en mi pueblo. En vez de festejar el ascenso nos ponemos a silbar. Es que nunca he entendido lo de silbar a tu equipo. Creo que hay que estar a muerte durante los noventa minutos, hagan lo que hagan, aunque estén jugando fatal. Siempre con el equipo, siempre, como los ingleses. ¿Y la decepción del ascenso frustrado de la campaña anterior? Pues pasada quedó. Y primera celebración en la Plaza Mayor. Cuatro gatos, pero contentos.
Vinieron unas temporadas en Segunda A, Lozano se había ido al Valladolid que estaba en Primera. Fichamos a Manolo Cervantes, uno de los mejores porteros que he visto en mi vida, ¡lo que le vi parar a ese hombre! Increíble. Fueron temporadas con emociones, vinieron los uruguayos Miranda y Cabrera. Miranda no llegó a cuajar pero dejó unas perlas increíbles y algunos partidos para enmarcar, tenía la técnica y la visión de juego de un "crack" pero además hay que tener cojones y carácter. Cabrera venía cedido del Valladolid y era un brutote, eso sí se dejaba todo en el campo. Si sería bruto que una vez mandó el balón a las nubes cuando estaba debajo de la portería y sin nadie delante... Lo dicho, bruto, bruto. Pero eran de mi equipo y yo estaba orgulloso de ellos. Imborrable el recuerdo de Rodolfo, ¡qué central! Se comió toda la etapa de la Unión en Segunda B pero era un jugador de Primera.
Este ciclo tuvo su final con el descenso a Segunda B y la eclosión del amor, el sexo y la juerga en mi vida. Pero me centraré en el descenso. Llegamos a las últimas jornadas cayendo en picado. Se cambió al entrenador y se fichó a un tipo extraño por su físico: alto, desgarbado, con pelo y barba a lo jesucristo y por su nombre Felipe Neri. Creo que era uruguayo. A nadie le gustaba un colín pero a mí sí. El desenlace final fue contra el Eibar pero la película fue la misma que en partidos anteriores. Llegábamos empatados al final del partido, paradones de Cervantes que nos mantenían vivos, contraataque, Felipe Neri pega un tiro enorme que da en el palo, la portería temblando, el balón sale disparado más allá del área grande, los del Eibar salen como motos, nos cogen como les da la gana, gol, final y a Segunda B. ¡Qué chasco! Hubiese seguido como socio pero como surgió todo lo demás y nunca me he caracterizado por mi constancia en nada pues lo dejé, pero eso sí, de este ciclo y desde aquel día que perdimos contra el Burgos saqué la siguiente conclusión: sería de la Unión hasta la muerte, aunque lo último que pensé es que sería la suya...
Pasan los años, Charli siguió yendo al campo y se chupó dos o tres eliminatorias de ascenso, la primera con Neme en el banquillo. Estuvo en Lasesarre. Me contaba cómo temblaba la madera del estadio de Baracaldo cuando los locales pateaban el graderío gritando ¡Peñarol, Peñarol, Peñarol! (visten igual que el glorioso club uruguayo). Yo escuchaba esos partidos por la radio. Fracaso tras fracaso. Tuvo que ser con un joven de Tolosa llamado Juan Manuel Lillo que venía de entrenar a la Cultural y Deportiva Leonesa quien consiguiera el logro de salir del pozo. Implantó un estilo de juego claro: el tiquitaca, pero durante dos años fue eficaz.
No lo he dicho pero desde los ocho años me gustaba también el baloncesto, de hecho era a lo que solía jugar. La temporada anterior a que Lillo ascendiera a Segunda con la Unión y se terminaran varios años de frustración futbolera en la ciudad, se había creado el Club Baloncesto Salamanca en la división inferior a la ACB. Pues a la vez que la Unión subía a Segunda los del baloncesto lo hacían a la ACB en su primer año de historia, ¡alucinante!
Ya era momento de retornar a ver deporte en directo. Pero tenía la duda, ACB o Segunda. Y aquí vendría uno de los momentos clave que todos tenemos en nuestras vidas. El abono de los dos costaba lo mismo, 20.000 ptas. Mi madre me dijo que me pagaba el que yo quisiera. Lo medité unos días. Hacía un par de temporadas que el basket había dejado de interesarme tanto como antes, permitieron el tercer extranjero y eso, no sé por qué, me alejó paulatinamente de la canasta. Y tomé la decisión: ¡Hala Unión!
Si no me falla la memoria: Olabe, Josema, Balta, Torrecilla, Sito, Díaz, Medina, Quiroga, Barbará , Vellisca, Quico. También andaban por allí, Jandri, Villafañe, ¿Sukunza?,un chaval de Béjar, creo, del que no recuerdo el nombre y, por supuesto Urzáiz, aunque éste llegó en el mercado de invierno. Vellisca y Barbará son históricos del club. Vellisca pasó luego al Zaragoza y que sepa terminó su carrera con el Almería en Segunda. Extremo izquierdo velocísimo pero fallaba demasiado a la hora de ponerla. Aun así jugó varias temporadas a un excelente nivel en Primera. Y Barbará, sin palabras, ¡Barbá, Barbá, Barbá, Barbará! ¡Qué mediapunta! Con visión de juego, calidad técnica increíble y buena definición aunque no se puede decir que fuese un hombre gol. Es mi jugador favorito de todos los que han pasado y he visto en la Unión. Con el 10 a la espalda me ha hecho pasar la mayoría de los mejores momentos que he pasado en un campo de foot-ball. Imborrable en el recuerdo del 4-0 que le metimos al Toledo la parábola que tiró ante la salida del portero prácticamente desde la banda, y todo el Helmántico gritando: ¡Barbá, Barbá, Barbá, Barbará! Y mucho ¡Hala Unión! Gracias, Joan, de corazón.
Nadie se lo esperaba pero tras una temporada de un foot-ball arrollador en el Helmántico, eso sí hacíamos un montón de ocasiones pero nos costaba marcar, y de buenos partidos fuera de casa conseguimos contra todo pronóstico colarnos en los puestos que daban derecho a jugar la promoción de ascenso a Primera. ¡Algo impensable! Y las puertas de Primera doce o trece años después a nuestros pies. Recuerdo de aquella temporada el partido contra el Mallorca que terminamos 0-0 pero les pudimos meter siete fácilmente. Prats lo paró todo, absolutamente todo. Y un 1-2, creo, contra el Lleida de Mané que nos metió un baño táctico aunque Juanma con su habitual filosofía dijo que el foot-ball de Mané había sido ruin y mezquino. Juanma, Juanma...
Nos tocó jugárnosla contra el Albacete. Primer partido en casa. Eran mejores. Gol del bombardero Zalazar (no sólo la pegaba bien, sino que era un gran pelotero) desde su casa que coge a Olabe retrocediendo, le bota delante y se le cuela. El otro fue de Nenad Bjeliça, se la clavó por el primer palo al guipuzcoano que no estuvo muy fino esa noche. Pero no me daba por vencido. Estaba claro que lo teníamos difícil pero no imposible. Quedé en el Saint-Galle para ver el partido, o al menos eso creía yo, porque Zarza decidió que había que jugar al tute. Creo que también estaban Héctor y Juan. Yo pedí estar frente al televisor, lo echaba Telemadrid. David Cari Zarzaparrusa me dijo algo así como: pero si no van a subir. El otro día casualmente lo rememorábamos. El Alba tenía controlado el partido. En una ocasión aislada, no sé si de un saque de esquina o una falta lateral Torrecilla consiguió marcar. Había esperanza pero no llegaban las oportunidades. Los del queso seguían controlando el partido, se estaban confiando demasiado.
En un último arreón, más por empuje que por otra cosa conseguimos pisar el área manchega. Con el tiempo ya cumplido tras una prolongación excesiva el jugador del Albacete Tomás (¿de nombre Albert?) cometió una falta que le costó la segunda amarilla a diez metros de la divisoria dentro de su campo. Subió todo el equipo a rematar, supongo portero incluido, la sacaba Sito. Él mismo le decía a sus compañeros que todos arriba. Dejamos las cartas, yo al menos. Aquí viene, aquí viene le decía a David. Molina era el portero contrario. Saca Sito, el balón al borde del área pequeña sale Molina como solía hacer y aparece para rematar de espaldas a portería, con la coronilla, Urzáiz, Molina se la traga y... ¡¡¡¡goooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooolllllllllllllllllllllllllllllllllll!!!!, nos abrazamos, Zarza casi me tira las gafas. Tranquilo, que queda la prórroga. Una mierda, me dice, esto lo ganamos. Y así fue, 0-5 y el orgasmo total. Te lo dije, te lo dije, teníamos que ver el partido en vez de jugar a las cartas le repetía. Cuando empezó el partido el Saint-Galle estaba medio vacío, antes de la prórroga con algo más de gente, durante la prórroga medio lleno, y ¡joder!, salimos de allí a celebrarlo y la ciudad era un hervidero. Nunca he visto tanta gente de noche en la calle como aquella. Y la noche salmantina es caliente. De todas las edades, por todas las calles, y al día siguiente era laborable. Apoteósico. Y de nuevo a la Plaza Mayor. ¡Hala Unión, Hala Unión, Hala Unión!
La temporada siguiente fue horrible. No sé por qué tenemos la costumbre cada vez que bajamos de hacerlo los últimos destacados, y eso fue lo que ocurrió, en Segunda a falta de cinco jornadas, creo. Un horror.
Pero, lo dicho, nada es eterno y todo lo que baja, sube. Empezamos con el mítico Alves (jugador portugués de la Unión de los 70 que jugaba con guantes negros) como entrenador y un montón de fichajes. Tras ocho jornadas sólo 5 puntos de 24. Alves a la calle y llega Andoni Goicoechea. Empezamos a ganar partidos, Taira, Giovanella, Pauleta, César Brito, fichajes que serían trascendentales en el intento de volver a subir.. En realidad todo el mundo sigue diciendo que los jugadores hacían lo que les decía Ivkovic, el portero...
Empezar con 5 puntos de 24 lastra al más pintado. Ésa fue la distancia que tuvimos que ir acortando toda la temporada. Pero ya lo dijo Javi Clemente: para equipo grande en Segunda, el Salamanca... Antepenúltimo partido de liga, la Unión juega en Badajoz, sólo nos vale ganar. Con Artola y Chinton en el autobús de ida y en el de vuelta, ¡qué suplicio! Allá que nos fuimos, partido anodino y en el último instante, un balón largo para César Brito, cae en el área y el árbitro pita penal... Increíble. ¡Marcamos en el último instante! La Primera a nuestro alcance.
Salimos del campo con los transistores, el Madrid se juega la liga en Bilbao. Pierden 1-0 pero es la primera Liga de Capello. Si subimos, la temporada siguiente la vamos a disfrutar viendo a Roberto Carlos, Morientes, Suker, etc... Megus.
Siguiente domingo en casa. Jugamos contra el Mallorca que está en posición similar a la nuestra. Recordemos que suben dos y promocionan otros dos. A los 30 min aprox. Torrecilla, nuestro central expulsado. Medias gradas bermellonas y encima con diez. Pero, ahí se produjo una de las situaciones de mayor comunión entre público y jugadores, todos entregados para conseguir un objetivo común. ¡¡Hala Unión, hala Unión, hala Unión!! Con diez y perdiendo porque lo de Torrecilla fue un penal conseguimos darle la vuelta al partido. ¡Ya sólo dependemos de nosotros! A colonizar Vitoria para la última jornada.
Aquel día probablemente sea el que más he disfrutado en mi vida como espectador. Poco antes del final de la primera parte marcamos. Resultado final 0-4 ¡¡y a Primera!!
A las pocas jornadas de la temporada siguiente Goico cesa en el cargo de entrenador y fichamos a Chechu Rojo. Terminamos salvándonos con un 1-4 en el Camp Nou contra el Barça de Van Gaal que ya había ganado la Liga varias jornadas antes.
Pero, la temporada siguiente, a tomar por culo. Bajamos sin remisión y sin nada a qué agarrarnos. Trajeron como entrenador a Miguel Ángel Russo en un intento de emular el éxito de Cúper en el Mallorca, pero ná, bacalá. Luego estaba Cardetti, un goleador incomprendido y del tamaño de una pulga. No le hacíamos un gol ni al arcoiris, con eso creo que queda todo dicho.
Al bajar decidí no renovar el abono. Los motivos, pues que cada vez aguantaba menos los comentarios durante todo el partido metiéndose con los jugadores, el árbitro y todo lo que se moviera. No voy al foot-ball para crisparme.
Son famosas las segundas vueltas de Mariano García Remón, entrenador a la sazón de la U. D. S. Famosas porque se hunden los equipos. En la primera parecía que nos íbamos a salir de la tabla y en la segunda encadenamos una racha de 9 partidos perdidos y 2 empatados. Conclusión, tras más de media temporada como primeros destacadísismos terminamos cuartos empatados con Osasuna (¿de Lotina?) y subieron ellos por golaverage. Otra catástrofe.
Después de esto, más Segunda y hace dos temporadas, Segunda B, siempre ocurre. Afortunadamente sólo fue una temporada. Buen equipo, tiquitaca y fase de ascenso contra la Gramanet, 4-0 en casa donde estuve y luego el Sevilla At. a quien también eliminamos.
Esta temporada estamos con el presupuesto bajísimo y peleando por no descender. Cuando echo la vista atrás veo los grandes momentos que he vivido con la Unión (en uno de esos años pasó a ser mi primer equipo por delante del Madrid pq si no defendemos lo nuestro no lo va a hacer nadie). También los malos, las tristezas, que fueron menos y pienso que la Unión es un vínculo con mi tierra, con la que me vio nacer y crecer y que si se muere, se me va a morir también parte de mi alma salmantina.
Porque en esas estamos, que si vendemos la plaza, que si no hay dinero. Yo sólo he vivido una parte de esos ochentaycinco años de historia, pero me lo he pasado tan bien... Esa historia es parte de la mía propia y no me apetece que se vaya por el sumidero. Quiero poder seguir viviendo alegrías y tristezas, quiero ver a mi gente unida por un sentimiento.
Ahora y siempre: ¡Hala Unión!