Nevada de impresión en Madrid.
Enciendo la radio: gente atascada en un montón de carreteras durante horas. Alguno es tan palurdo que tras ver que todo estaba nevado ha cogido el coche y se queja por llevar cuarenta y cinco minutos para un quilómetro, ¡¡¡tooooooontoooooooo!!!
Mira que siempre avisan que si ves que nieva lo mejor es dejar el coche en casa. ¡Jodeos, paletos!
En televisión más de lo mismo. Más tontos quejándose porque no pasan las quitanieves, ¡pero si está todo atascado cómo van a pasar!, ¿qué esperan, que pasen arramblando con los vehículos que hay por medio?
En el aeropuerto colas delante de los mostradores de las compañías reclamando.
¡¡Es el caos!! Me encanta, jejejeje.
Me voy a ir al cine, tranquilamente, caminando. Y si me canso, pues al metro. Verás cómo no me quedo seis horas en ningún estúpido atasco.
viernes, 9 de enero de 2009
miércoles, 7 de enero de 2009
El gran salto
Primeras líneas del año.
No tengo las ideas muy claras. Se me abre la boca. Creo que todavía no me he despertado de verdad, suelo tardar bastante en hacerlo. Estiro los brazos para ver si salgo del estado de letargo que me estruja contra sí con el objeto de no despegarse de mi cuerpo y, sobre todo, de mi mente.
No creo que Messi sea el mejor jugador del mundo, aunque no sabría decir quién ocupa ahora mismo ese lugar. En mi opinión el mejor debe tener un peso mayor en el juego del equipo del que tiene el pequeño argentino, no aparecer sólo de vez en cuando, debe tirar del mismo cuando las cosas vayan mal, echárselo a la espalda. Me parece que a Leo le falta eso, el gran salto.
Una vez dicho lo anterior, ayer vi el partido entre el Pateti y el Barça. Messi se salió. Cada vez que el balón rondaba cerca de él ocurría algo reseñable, aunque se tratase de las patadas que le sacudían. En una pared antológica que le devolvió de tacón Alves (jugador increíble) marcó el primer gol al poco de empezar.
En seguida se vio que los del Manzanares tenían un agujero en la banda izquierda y que les iba a costar parar al dúo Messi-Alves. El brasileño atacaba más que defendía (tampoco es que se viese obligado por los jugadores contrarios) y ayudaba constantemente a que aumentase el agobio de Pernía.
El segundo gol del FCB vino a raíz de una colada de Alves por su banda, puso un centro medido entre el punto de penalty y la portería adonde acudía como un rayo Messi y cuando quiso rematar, Heitinga le trabó la pierna por detrás con lo que cometió penalty y vio la roja. El mismo Messi se encargó de engañar a Coupet y marcar desde los once metros.
Pero lo mejor estaba por llegar. Leo volvió a recibir cerca de la banda como otras veces en el partido, se fue hacia dentro en paralelo con la línea de fondo y dejó tirados a cuantos contrarios salieron a pararlo, cuando estaba en la frontal del área pegó un latigazo que dejó boquiabiertos a todos cuantos lo vimos y que lamentablemente se estrelló en el larguero. Hubiese sido de antología.
Pero lo que hizo después no estuvo nada mal. Tras su enésimo desmarque a la espalda de la defensa recibió un balón medido de Iniesta (ayer poco participativo tras volver de su inactividad), se lo acomodó de espaldas al portero y en el mismo control se revolvió para regatear al francés y marcar a puerta vacía. La maniobra para deshacerse de Coupet fue prodigiosa, digna de un gran jugador.
Aparte de en estas jugadas intervino bastante a lo largo del partido cuajando una noche magnífica. Siempre creando peligro, haciendo lo requerido en cada momento, sirviendo de referencia.
Cuando Guardiola decidió cambiarlo el Calderón se puso en pie para despedirlo aplaudiendo menos unos cuantos zoquetes que se dedicaron a silbar. Si mantiene regularmente la influencia en el juego que tuvo anoche y, por supuesto, esa capacidad para ser decisivo está claro que el trono es suyo.
No tengo las ideas muy claras. Se me abre la boca. Creo que todavía no me he despertado de verdad, suelo tardar bastante en hacerlo. Estiro los brazos para ver si salgo del estado de letargo que me estruja contra sí con el objeto de no despegarse de mi cuerpo y, sobre todo, de mi mente.
No creo que Messi sea el mejor jugador del mundo, aunque no sabría decir quién ocupa ahora mismo ese lugar. En mi opinión el mejor debe tener un peso mayor en el juego del equipo del que tiene el pequeño argentino, no aparecer sólo de vez en cuando, debe tirar del mismo cuando las cosas vayan mal, echárselo a la espalda. Me parece que a Leo le falta eso, el gran salto.
Una vez dicho lo anterior, ayer vi el partido entre el Pateti y el Barça. Messi se salió. Cada vez que el balón rondaba cerca de él ocurría algo reseñable, aunque se tratase de las patadas que le sacudían. En una pared antológica que le devolvió de tacón Alves (jugador increíble) marcó el primer gol al poco de empezar.
En seguida se vio que los del Manzanares tenían un agujero en la banda izquierda y que les iba a costar parar al dúo Messi-Alves. El brasileño atacaba más que defendía (tampoco es que se viese obligado por los jugadores contrarios) y ayudaba constantemente a que aumentase el agobio de Pernía.
El segundo gol del FCB vino a raíz de una colada de Alves por su banda, puso un centro medido entre el punto de penalty y la portería adonde acudía como un rayo Messi y cuando quiso rematar, Heitinga le trabó la pierna por detrás con lo que cometió penalty y vio la roja. El mismo Messi se encargó de engañar a Coupet y marcar desde los once metros.
Pero lo mejor estaba por llegar. Leo volvió a recibir cerca de la banda como otras veces en el partido, se fue hacia dentro en paralelo con la línea de fondo y dejó tirados a cuantos contrarios salieron a pararlo, cuando estaba en la frontal del área pegó un latigazo que dejó boquiabiertos a todos cuantos lo vimos y que lamentablemente se estrelló en el larguero. Hubiese sido de antología.
Pero lo que hizo después no estuvo nada mal. Tras su enésimo desmarque a la espalda de la defensa recibió un balón medido de Iniesta (ayer poco participativo tras volver de su inactividad), se lo acomodó de espaldas al portero y en el mismo control se revolvió para regatear al francés y marcar a puerta vacía. La maniobra para deshacerse de Coupet fue prodigiosa, digna de un gran jugador.
Aparte de en estas jugadas intervino bastante a lo largo del partido cuajando una noche magnífica. Siempre creando peligro, haciendo lo requerido en cada momento, sirviendo de referencia.
Cuando Guardiola decidió cambiarlo el Calderón se puso en pie para despedirlo aplaudiendo menos unos cuantos zoquetes que se dedicaron a silbar. Si mantiene regularmente la influencia en el juego que tuvo anoche y, por supuesto, esa capacidad para ser decisivo está claro que el trono es suyo.
lunes, 29 de diciembre de 2008
Y yo con estos pelos
Cada vez que vuelvo del Terruño, más si es en esta temporada, me doy cuenta de todo lo que dejé atrás y lo que he cambiado, en muchos aspectos a peor. Si encima, he pasado antes por Granada el efecto ya es demoledor. Veo todo lo que se fue y no volverá por más que me empeñe (tampoco es que vaya a hacerlo). Me atrapa una nostalgia acojonante que tarda bastante en dejarme tranquilo de nuevo. No sé si será por aquello que contaba Jorge Manrique (porque era él, ¿no?, a ver si voy a meter la cita y la estoy cagando) de que cualquiera tiempo pasado fue mejor, pero de verdad que lo parece.
Al final, querido Delfín, no vi el partido del siglo, no habían instalado aún el televisor donde fui a cenar. Es un sitio de reciente apertura y le faltaba algún detalle. Lucían retorcidos unos cables coloreados sobre la pared que cada vez que los miraba me daban ganas de estrangular con ellos al que no había colocado aún la pantallita dichosa. Eso sí, los cabrones de la cocina tenían la radio encendida y de cuando en cuando me acercaba a oír cómo iban. También algún colega que se había pirado la cena me mantenía informado del transcurrir del clásico.
Ahora, que para partido del siglo, el del 10 de marzo en Anfield. Como pueda conseguir una entrada no muy cara, allá que me voy. Putada que tengamos que enfrentarnos porque después de los blancos, los de rojo cuentan con mi devoción.
Viendo lo poco que me prodigo en escribir y teniendo en cuenta que me voy a pasar el fin de año fuera, es fácil suponer que la próxima entrada tendrá fecha de 2009. No creo demasiado en aquello de que por cambiar de año vaya a variar nuestro sino, pero esta vez agradecería de verdad que así fuera y que lo hiciese cuanto antes y a mejor, claro, que en esto de los hados, la cábala y el destino, no lo especificas y te terminan de hundir, porque por muy jodido que estés a peor siempre se puede ir, seguro.
A vosotros, lectores sacrificados, os deseo también que mejore lo vuestro.
Os quiero, de corazón.
Besos.
Al final, querido Delfín, no vi el partido del siglo, no habían instalado aún el televisor donde fui a cenar. Es un sitio de reciente apertura y le faltaba algún detalle. Lucían retorcidos unos cables coloreados sobre la pared que cada vez que los miraba me daban ganas de estrangular con ellos al que no había colocado aún la pantallita dichosa. Eso sí, los cabrones de la cocina tenían la radio encendida y de cuando en cuando me acercaba a oír cómo iban. También algún colega que se había pirado la cena me mantenía informado del transcurrir del clásico.
Ahora, que para partido del siglo, el del 10 de marzo en Anfield. Como pueda conseguir una entrada no muy cara, allá que me voy. Putada que tengamos que enfrentarnos porque después de los blancos, los de rojo cuentan con mi devoción.
Viendo lo poco que me prodigo en escribir y teniendo en cuenta que me voy a pasar el fin de año fuera, es fácil suponer que la próxima entrada tendrá fecha de 2009. No creo demasiado en aquello de que por cambiar de año vaya a variar nuestro sino, pero esta vez agradecería de verdad que así fuera y que lo hiciese cuanto antes y a mejor, claro, que en esto de los hados, la cábala y el destino, no lo especificas y te terminan de hundir, porque por muy jodido que estés a peor siempre se puede ir, seguro.
A vosotros, lectores sacrificados, os deseo también que mejore lo vuestro.
Os quiero, de corazón.
Besos.
jueves, 11 de diciembre de 2008
¡Puaaaaj!
Noto que estoy mogollón de "depre" cuando detecto lo siguiente:
1. Me cuesta horrores salir de casa.
2. No veo claramente temas sobre los que escribir.
3. Sólo el hecho de pensar en hacer cualquier cosa me supone un esfuerzo extraordinario.
4. Prefiero estar solo.
5. El único estado admisible es el de semi-inconsciencia inducida.
El caso es que si salgo de casa, escribo, hago cualquier cosa o me rodeo de gente luego estoy mucho mejor y le sienta bien a mi espíritu. Entonces, ¿por qué no lo hago para dejar a un lado el estado depresivo? Porque estoy "depre", supongo. En fin, círculo vicioso.
Y el sábado, Barça - Real Madrid. Estoy convencido de que no perdemos. De hecho en mi quiniela voy a poner un 2 como un castillo a ver si caen unos leurillos. Imagino que será el partido que ocupe la decimoquinta casilla.
A alguien se le ocurrió poner la dichosa cena de navidad el mismo sábado a la misma hora que el partido. Me han prometido que habrá televisor encendido mientras cenamos. Más vale...
Me noto poco guerrillero, o será que busco el cobijo del clan, porque en otro momento le dan por culo a la cena y me quedo en casa tan tranquilo viendo el clásico.
El sábado estuve en el Nuevo Vallecas viendo a la Unión. Increíble la cantidad de gente que vino de Salamanca. Y más increíble que se pasaran casi todo el partido animando... ¡Lo nunca visto! Me encantó.
No escribo más que noto cómo se va mi "depre" y no es plan.
¡Hala Unión! y por esta vez ¡hala Madrid!
1. Me cuesta horrores salir de casa.
2. No veo claramente temas sobre los que escribir.
3. Sólo el hecho de pensar en hacer cualquier cosa me supone un esfuerzo extraordinario.
4. Prefiero estar solo.
5. El único estado admisible es el de semi-inconsciencia inducida.
El caso es que si salgo de casa, escribo, hago cualquier cosa o me rodeo de gente luego estoy mucho mejor y le sienta bien a mi espíritu. Entonces, ¿por qué no lo hago para dejar a un lado el estado depresivo? Porque estoy "depre", supongo. En fin, círculo vicioso.
Y el sábado, Barça - Real Madrid. Estoy convencido de que no perdemos. De hecho en mi quiniela voy a poner un 2 como un castillo a ver si caen unos leurillos. Imagino que será el partido que ocupe la decimoquinta casilla.
A alguien se le ocurrió poner la dichosa cena de navidad el mismo sábado a la misma hora que el partido. Me han prometido que habrá televisor encendido mientras cenamos. Más vale...
Me noto poco guerrillero, o será que busco el cobijo del clan, porque en otro momento le dan por culo a la cena y me quedo en casa tan tranquilo viendo el clásico.
El sábado estuve en el Nuevo Vallecas viendo a la Unión. Increíble la cantidad de gente que vino de Salamanca. Y más increíble que se pasaran casi todo el partido animando... ¡Lo nunca visto! Me encantó.
No escribo más que noto cómo se va mi "depre" y no es plan.
¡Hala Unión! y por esta vez ¡hala Madrid!
viernes, 5 de diciembre de 2008
Reencuentro
Miércoles, cita, frío, autobús. ¡Joder!, ya llego tarde.
Sol, plantígrado, ericácea. ¿Estaré en el campo? No veo a nadie.
Apa, Diamante, Teruteru, ¡Herminiaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!, ya estamos todos.
Cañas, patatas, tortilla, alitas, ¿alitas?, oreja. Risas.
Quieren "caipirinha", buscamos garito, encontrámoslo cerrado, ¡Herminiaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! sabe de otro. Pedimos: "caipirinha", Bailey's, Justerini, Cacique, Cacique. ¿No queríais "caipirinha", hijos de puta?
Más ron, más whisky, más risas. Me da que de aquí salgo medio borracho. Más ron, más whisky. Teruteru repite anécdotas. Coronamos al rey del pang.
Salimos. Besos, Apa. El resto a meterse en las fauces del lobo.
Más ron, los viejales prudentes. ¡¡Qué conciertazo!! Au revoir.
Besos ¡Herminiaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!, besos Diamante, ¡pang!
Con Teruteru, a Cibeles.
Más besos. El búho ulula. De nuevo solo.
Veinte minutos y en casa.
¡Joder!, otra vez borracho.
Sol, plantígrado, ericácea. ¿Estaré en el campo? No veo a nadie.
Apa, Diamante, Teruteru, ¡Herminiaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!, ya estamos todos.
Cañas, patatas, tortilla, alitas, ¿alitas?, oreja. Risas.
Quieren "caipirinha", buscamos garito, encontrámoslo cerrado, ¡Herminiaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! sabe de otro. Pedimos: "caipirinha", Bailey's, Justerini, Cacique, Cacique. ¿No queríais "caipirinha", hijos de puta?
Más ron, más whisky, más risas. Me da que de aquí salgo medio borracho. Más ron, más whisky. Teruteru repite anécdotas. Coronamos al rey del pang.
Salimos. Besos, Apa. El resto a meterse en las fauces del lobo.
Más ron, los viejales prudentes. ¡¡Qué conciertazo!! Au revoir.
Besos ¡Herminiaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!, besos Diamante, ¡pang!
Con Teruteru, a Cibeles.
Más besos. El búho ulula. De nuevo solo.
Veinte minutos y en casa.
¡Joder!, otra vez borracho.
jueves, 27 de noviembre de 2008
20-N
Escucho en RNE a Wyoming rememorando que tal día como el del título Durruti muere de un tiro por la espalda... Habla de anarquistas, de su secretario (cura de extrema derecha, el de Durruti, digo) y más cosas interesantes. Habrá que investigar sobre Durruti.
En Canal + (léase Canal más en honor a mi abuelo que lo llamaba así) echan un documental llamado Chevolución analizando la trascendencia de la foto realizada por Alberto Korda del Che, que se convirtió en su imagen después de muerto y que tanto se ve en carteles, camisetas, etc.; el documental está bien porque además hace referencia a la vida del tipo, su pensamiento, etc. Utilizo etc demasiado, creo... también los puntos suspensivos, no estoy demasiado expresivo, me cuesta sacar las palabras y acertar con lo que quiero expresar.
Me gusta el Che. Jamás me compré la camiseta con la imagen de marras porque no tenía muy claro quién había sido en realidad y qué había hecho. Hace meses vi la peli sobre el primer viaje que hizo por su continente y cómo se fue concienciando de la miseria en que vivía la mayor parte de él. Ahí empecé a simpatizar con él, a entenderlo. Después del documental, no tengo dudas, me parece un tipo interesante. Cambió la bata blanca de médico por las pistolas porque se dio cuenta de que el único medio de variar las cosas era la Revolución. Igual no vendría mal otra ahora.
Pongo la radio tras lo del Che, El Larguero, no estaba el vizconde, sino Joseba, me gusta el programa cuando lo hace el vascuence. Habla con una cooperante que está en el Congo porque unos muchachuelos negros agradecen al Athletic Club que les diese petos de entrenamiento y balones cantando el himno del club en élfico (léase euskara). Se me pone un nudo en la garganta. También llama a un reportero que ha ido a cubrir la guerra que hay allí, más nudo, me emociono fácilmente, más de último.
Después no se le ocurre otra cosa que poner en contacto a Iker Martínez (medallista olímpico) que está haciendo la Volvo Ocean Race (regata vuelta al mundo) con Unai Basurko, tipo amigo del otro, que compite en la vuelta al mundo navegando en solitario. El último cuenta que está en medio de la noche atlántica a punto de llegar al Ecuador (mínimo dos días), me muero de miedo imaginándome solanas en un barquichuelo en medio del océano, ¡qué fuerte!. El otro es miembro de una tripulación numerosa y navegan cerca de la India. Uno habla de que igual se ven en Cabo de Hornos, como si eso estuviera a la vuelta de la esquina. El otro le dice que si no es allí, se verán en Bilbao con un chuletón de por medio. ¡¡Joder, voy a terminar llorando!!
Me reconforta comprobar que todavía existe gente que se interesa por los demás y que no hablan de crisis y patochadas.
Tb fue el cumple de Vega, y Amalia tuvo una niña a la que ha puesto su mismo nombre y el de su madrina.
¿Y Paquillo? Parece que casi nadie se acuerda de él. Mejor así, que los muertos, muertos están.
¡Hasta la victoria siempre! Y, ¡hasta siempre, comandante! (gran canción con grandes versiones, he colgado un par).
En Canal + (léase Canal más en honor a mi abuelo que lo llamaba así) echan un documental llamado Chevolución analizando la trascendencia de la foto realizada por Alberto Korda del Che, que se convirtió en su imagen después de muerto y que tanto se ve en carteles, camisetas, etc.; el documental está bien porque además hace referencia a la vida del tipo, su pensamiento, etc. Utilizo etc demasiado, creo... también los puntos suspensivos, no estoy demasiado expresivo, me cuesta sacar las palabras y acertar con lo que quiero expresar.
Me gusta el Che. Jamás me compré la camiseta con la imagen de marras porque no tenía muy claro quién había sido en realidad y qué había hecho. Hace meses vi la peli sobre el primer viaje que hizo por su continente y cómo se fue concienciando de la miseria en que vivía la mayor parte de él. Ahí empecé a simpatizar con él, a entenderlo. Después del documental, no tengo dudas, me parece un tipo interesante. Cambió la bata blanca de médico por las pistolas porque se dio cuenta de que el único medio de variar las cosas era la Revolución. Igual no vendría mal otra ahora.
Pongo la radio tras lo del Che, El Larguero, no estaba el vizconde, sino Joseba, me gusta el programa cuando lo hace el vascuence. Habla con una cooperante que está en el Congo porque unos muchachuelos negros agradecen al Athletic Club que les diese petos de entrenamiento y balones cantando el himno del club en élfico (léase euskara). Se me pone un nudo en la garganta. También llama a un reportero que ha ido a cubrir la guerra que hay allí, más nudo, me emociono fácilmente, más de último.
Después no se le ocurre otra cosa que poner en contacto a Iker Martínez (medallista olímpico) que está haciendo la Volvo Ocean Race (regata vuelta al mundo) con Unai Basurko, tipo amigo del otro, que compite en la vuelta al mundo navegando en solitario. El último cuenta que está en medio de la noche atlántica a punto de llegar al Ecuador (mínimo dos días), me muero de miedo imaginándome solanas en un barquichuelo en medio del océano, ¡qué fuerte!. El otro es miembro de una tripulación numerosa y navegan cerca de la India. Uno habla de que igual se ven en Cabo de Hornos, como si eso estuviera a la vuelta de la esquina. El otro le dice que si no es allí, se verán en Bilbao con un chuletón de por medio. ¡¡Joder, voy a terminar llorando!!
Me reconforta comprobar que todavía existe gente que se interesa por los demás y que no hablan de crisis y patochadas.
Tb fue el cumple de Vega, y Amalia tuvo una niña a la que ha puesto su mismo nombre y el de su madrina.
¿Y Paquillo? Parece que casi nadie se acuerda de él. Mejor así, que los muertos, muertos están.
¡Hasta la victoria siempre! Y, ¡hasta siempre, comandante! (gran canción con grandes versiones, he colgado un par).
viernes, 14 de noviembre de 2008
¡Ese cumpleañero!
Llega un momento en la vida de casi todo europeo (digo esto de europeo porque en otras latitudes la esperanza de vida ronda esta edad) que toca cumplir treinta y seis castañas. Ya no es ni un número bonito, porque treinta y cinco (por el culo...) todavía lo excusas en que suena bien, está a mitad de los cuarenta, todavía parece que quedan lejos los temidos cuarenta...
Y sabes que no, Javierín. ¿Qué te voy a contar yo que tú no sepas? Pues algunas cosas, pero todo muy nihilista y descreído por lo que no hay que hacerme mucho caso (o igual sí), ya sabes, pero tienes claro, que de los treinta y seis (mi polla veréis) no cabe retorno alguno.
Me hubiese gustado ponerme delante del PC para escribirte esto con más horas de sueño y menos química en mi organismo para que aflorase mi vena poética y tal pero me da que demasiado será que hile algo mis pensamientos y que parezcan medianamente coherentes unos con otros.
Noto que me lío y casi ni recuerdo la frase anterior... ¡Correcto! Es hora de dejarlo. Que disfrrutes los treinta y seis, porque si encima no lo haces...
Un abrazo, cabrón y, ¡¡felicidades!!
Y sabes que no, Javierín. ¿Qué te voy a contar yo que tú no sepas? Pues algunas cosas, pero todo muy nihilista y descreído por lo que no hay que hacerme mucho caso (o igual sí), ya sabes, pero tienes claro, que de los treinta y seis (mi polla veréis) no cabe retorno alguno.
Me hubiese gustado ponerme delante del PC para escribirte esto con más horas de sueño y menos química en mi organismo para que aflorase mi vena poética y tal pero me da que demasiado será que hile algo mis pensamientos y que parezcan medianamente coherentes unos con otros.
Noto que me lío y casi ni recuerdo la frase anterior... ¡Correcto! Es hora de dejarlo. Que disfrrutes los treinta y seis, porque si encima no lo haces...
Un abrazo, cabrón y, ¡¡felicidades!!
jueves, 30 de octubre de 2008
El trabajo
Silvestre sacó la pistola de la funda donde la tenía adosada a sus costillas. Todo lo hacía de una manera suave y elegante por más que fuese un acto repetido incontables veces. No imaginó que este trabajo le fuese a costar tanto. No le gustaban los encargos en los que el objetivo era una mujer porque encontraba cierto reparo que con los hombres no tenía. Debía de guardar relación con eso de que las mujeres son, en teoría, más indefensas que los hombres, cosa que por otra parte la vida le había demostrado en numerosas ocasiones que no era cierto, pero aquello que se aprende o se dan por cierto en la infancia queda grabado para siempre en lo más recóndito del cerebro. Pero lo de ésta trascendía a un simple reparo. Lo notó en cuanto la tuvo cara a cara la primera vez.
Ahora la tenía en frente por segunda vez y notaba cómo se le descosía la boca del estómago. No quería matarla. Le gustaba mucho y eso que no había cruzado palabra alguna con ella, pero el pelo moreno, los ojos verdosos y la sonrisa que tenía lo cautivaban por completo. Era, además, una mujer elegante y decidida, o al menos, eso le parecía.
Podía no asesinarla, al fin y al cabo, hacía años que era su propio jefe, aceptaba los encargos que quería y rechazaba los que no le gustaban. Todavía no acababa de entender por qué había aceptado éste. Por el dinero, suponía y, también creía recordar que cuando vio la foto de ella nada le hizo pensar en que sería más complicado que en anteriores ocasiones, ¿o sí lo pensó? A estas alturas de la película ya daba igual, estaba allí e iba a terminar lo que había empezado. Además, si ahora abandonaba iba a ser un golpe para su reputación y podía empezar a tener problemas para seguir trabajando.
Por mucho que le enseñara aquella preciosa sonrisa podía ver en sus ojos el terror que la poseía. "Ten cuidado, es inteligente, o al menos lo parece", se decía para sí. "¡Joder, es preciosa! y me la tengo que ventilar", pensaba, "¿y si paso esta vez?" A la vez que la duda asaltaba su cerebro se iba acercando lentamente a la cama donde estaba incorporándose su víctima. El dormitorio era enorme, como toda aquella casa. De hecho le costó un par de minutos llegar desde la entrada hasta él. Siempre tuvo, de todas formas, problemas para orientarse correctamente.
Todo en aquella habitación era blanco o negro, todo perfectamente combinado. Vestía un pijama de seda blanco, seda o algo parecido, porque tenía pinta de ser muy suave. Tampoco es que él entendiese demasiado de tejidos. Las sábanas también eran del mismo color que el pijama, sin embargo la cama en sí era negra. Se trataba de una cama de estilo japonés. Detrás de la misma, pegadas a la pared, colgaban dos láminas con letras japonesas en negro que ocupaban casi todo el alto de la misma. No se fijó en más detalles.
"Coge todo lo que quieras, no voy a oponer resistencia a que robes", dijo Victoria. "¡Qué voz tan bella!", pensó él. -"No vengo a robar, vengo a..., bueno..., estoy aquí por ti, no por los objetos".
- "¿Por mí?, ¿me vas a secuestrar?"
- "No, me envían a matarte..."
- "Aghh", gritó, o al menos era su intención porque lo que salió de su garganta fue una especie de susurro ahogado. El semblante le cambió al instante, se quedó pálida y descompuesta. Aun así seguía estando estupenda.
- "¿Sorprendida?". ¿Qué coño hacía hablando con su víctima? La primera regla de su profesión era no hables a quien te vayas a cargar o se complicará.
- "Sí, claro. No entiendo nada. ¿Quién quiere matarme? Si no soy nadie ni he hecho nada para merecerlo.", argumentó nerviosa y sofocada.
- "Pues alguien debe de pensar lo contrario. La vida es una caja de sorpresas. La verdad es que no tengo idea de qué tiene que ver contigo quien me ha contratado, ni mucho menos el motivo. Cuando acepto un encargo procuro tener la menor información posible de ese tipo para evitar trabas emocionales. Deberíamos dejar la cháchara, voy a hacerlo de todos modos".
Vio cómo se humedecía el pantalón que la cubría. Era tanta su experiencia que hasta podía oler el miedo, porque, sí, el miedo tiene olor. En ese momento impregnaba toda la habitación. Se le encogió el estómago. Ella volvió a padilecer. Levantó el brazo, apuntó, le gustaba acertar en medio de la frente, rápido, indoloro, seguro. ¡Chuk, chuk! Dos tiros y una morena menos. La almohada blanca se teñía lentamente de rojo oscuro. Al final no resultó tan complicado. Tocó el silenciador, le gustaba el calor que desprendía. En la calle hacía frío, en su estómago también, porque allí era donde Silvestre almacenaba los sentimientos.
Ahora la tenía en frente por segunda vez y notaba cómo se le descosía la boca del estómago. No quería matarla. Le gustaba mucho y eso que no había cruzado palabra alguna con ella, pero el pelo moreno, los ojos verdosos y la sonrisa que tenía lo cautivaban por completo. Era, además, una mujer elegante y decidida, o al menos, eso le parecía.
Podía no asesinarla, al fin y al cabo, hacía años que era su propio jefe, aceptaba los encargos que quería y rechazaba los que no le gustaban. Todavía no acababa de entender por qué había aceptado éste. Por el dinero, suponía y, también creía recordar que cuando vio la foto de ella nada le hizo pensar en que sería más complicado que en anteriores ocasiones, ¿o sí lo pensó? A estas alturas de la película ya daba igual, estaba allí e iba a terminar lo que había empezado. Además, si ahora abandonaba iba a ser un golpe para su reputación y podía empezar a tener problemas para seguir trabajando.
Por mucho que le enseñara aquella preciosa sonrisa podía ver en sus ojos el terror que la poseía. "Ten cuidado, es inteligente, o al menos lo parece", se decía para sí. "¡Joder, es preciosa! y me la tengo que ventilar", pensaba, "¿y si paso esta vez?" A la vez que la duda asaltaba su cerebro se iba acercando lentamente a la cama donde estaba incorporándose su víctima. El dormitorio era enorme, como toda aquella casa. De hecho le costó un par de minutos llegar desde la entrada hasta él. Siempre tuvo, de todas formas, problemas para orientarse correctamente.
Todo en aquella habitación era blanco o negro, todo perfectamente combinado. Vestía un pijama de seda blanco, seda o algo parecido, porque tenía pinta de ser muy suave. Tampoco es que él entendiese demasiado de tejidos. Las sábanas también eran del mismo color que el pijama, sin embargo la cama en sí era negra. Se trataba de una cama de estilo japonés. Detrás de la misma, pegadas a la pared, colgaban dos láminas con letras japonesas en negro que ocupaban casi todo el alto de la misma. No se fijó en más detalles.
"Coge todo lo que quieras, no voy a oponer resistencia a que robes", dijo Victoria. "¡Qué voz tan bella!", pensó él. -"No vengo a robar, vengo a..., bueno..., estoy aquí por ti, no por los objetos".
- "¿Por mí?, ¿me vas a secuestrar?"
- "No, me envían a matarte..."
- "Aghh", gritó, o al menos era su intención porque lo que salió de su garganta fue una especie de susurro ahogado. El semblante le cambió al instante, se quedó pálida y descompuesta. Aun así seguía estando estupenda.
- "¿Sorprendida?". ¿Qué coño hacía hablando con su víctima? La primera regla de su profesión era no hables a quien te vayas a cargar o se complicará.
- "Sí, claro. No entiendo nada. ¿Quién quiere matarme? Si no soy nadie ni he hecho nada para merecerlo.", argumentó nerviosa y sofocada.
- "Pues alguien debe de pensar lo contrario. La vida es una caja de sorpresas. La verdad es que no tengo idea de qué tiene que ver contigo quien me ha contratado, ni mucho menos el motivo. Cuando acepto un encargo procuro tener la menor información posible de ese tipo para evitar trabas emocionales. Deberíamos dejar la cháchara, voy a hacerlo de todos modos".
Vio cómo se humedecía el pantalón que la cubría. Era tanta su experiencia que hasta podía oler el miedo, porque, sí, el miedo tiene olor. En ese momento impregnaba toda la habitación. Se le encogió el estómago. Ella volvió a padilecer. Levantó el brazo, apuntó, le gustaba acertar en medio de la frente, rápido, indoloro, seguro. ¡Chuk, chuk! Dos tiros y una morena menos. La almohada blanca se teñía lentamente de rojo oscuro. Al final no resultó tan complicado. Tocó el silenciador, le gustaba el calor que desprendía. En la calle hacía frío, en su estómago también, porque allí era donde Silvestre almacenaba los sentimientos.
miércoles, 29 de octubre de 2008
Cosas que disfruto de verdad
1. El olor a napalm por las mañanas.
2. Que la música me haga suyo a las 5 de la mañana, por ejemplo.
3. Desconcertar al personal.
4. Hacer girar la ruleta, aunque agote.
5. No saber por dónde voy a salir mañana.
6. Un clásico de foot-ball.
7. Una buena película a solas en una sala.
8. La madrugada envuelta por mis pensamientos.
9. Santa María de la Feira, aunque me rompa el alma es tan positiva...
2. Que la música me haga suyo a las 5 de la mañana, por ejemplo.
3. Desconcertar al personal.
4. Hacer girar la ruleta, aunque agote.
5. No saber por dónde voy a salir mañana.
6. Un clásico de foot-ball.
7. Una buena película a solas en una sala.
8. La madrugada envuelta por mis pensamientos.
9. Santa María de la Feira, aunque me rompa el alma es tan positiva...
Entrañas
Mi alma se oscurece según pasan los días. Imagino que para renacer más o menos limpio (nunca se vuelve a la pureza original) será necesario caer a los infiernos, pero, ¿y si esta vez no hay redención posible? ¿O si me quedo en el intento? ¿Y si mi alma le ha cogido gusto al reverso tenebroso? Algo de "pureza" debe de quedar por ahí cuando al menos me hago esta reflexión. ¿Acaso me hallo en una lucha interna entre el "bien" y el "mal"?
Sé que mi lado oscuro es muy fuerte, últimamente aflora como nunca y se resiste a ser domeñado. ¿Ha llegado el momento de cederle el control? Si llega ese caso, que Dios, si existe, os pille confesados porque no habrá piedad...
Sé que mi lado oscuro es muy fuerte, últimamente aflora como nunca y se resiste a ser domeñado. ¿Ha llegado el momento de cederle el control? Si llega ese caso, que Dios, si existe, os pille confesados porque no habrá piedad...
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